El Centro Social Canyada del Fenollar fue el escenario de un emocionante encuentro para celebrar el 8M, organizado en colaboración con el Departamento de Igualdad del Ayuntamiento de Alicante. Bajo el título Nosotras en voz alta: el relato habitado, las mujeres de ASAUTE, acompañadas por la dirección de Esther Abellán, ofrecieron una propuesta artística que entrelazó textos universales con voces propias en un ejercicio de memoria y libertad. La jornada fue un viaje por la piel y la experiencia, donde se desnudaron realidades a través de la poesía de autoras como Julia de Burgos o Gioconda Belli y de monólogos que, cargados de ironía y mordacidad, pusieron el "mundo al revés" para visibilizar la discriminación laboral y los micromachismos cotidianos.
Entre risas compartidas por los absurdos protocolos de belleza y la profunda reflexión sobre la resistencia femenina, las intérpretes ocuparon su lugar con la autoridad que otorgan los años y la sabiduría.
El acto culminó con un poderoso pacto coral de sororidad, dejando en el aire la certeza de que la palabra y el apoyo mutuo son las herramientas definitivas para que cada mujer construya su propio castillo y proteja su fuego interior. Una tarde de risas, emociones y, sobre todo, de reafirmación colectiva.


El Centro Social Canyada del Fenollar fue el escenario de un emocionante encuentro para celebrar el 8M, organizado en colaboración con el Departamento de Igualdad del Ayuntamiento de Alicante. Bajo el título Nosotras en voz alta: el relato habitado, las mujeres de ASAUTE, acompañadas por la dirección de Esther Abellán, ofrecieron una propuesta artística que entrelazó textos universales con voces propias en un ejercicio de memoria y libertad. La jornada fue un viaje por la piel y la experiencia, donde se desnudaron realidades a través de la poesía de autoras como Julia de Burgos o Gioconda Belli y de monólogos que, cargados de ironía y mordacidad, pusieron el "mundo al revés" para visibilizar la discriminación laboral y los micromachismos cotidianos.
Entre risas compartidas por los absurdos protocolos de belleza y la profunda reflexión sobre la resistencia femenina, las intérpretes ocuparon su lugar con la autoridad que otorgan los años y la sabiduría.
El acto culminó con un poderoso pacto coral de sororidad, dejando en el aire la certeza de que la palabra y el apoyo mutuo son las herramientas definitivas para que cada mujer construya su propio castillo y proteja su fuego interior. Una tarde de risas, emociones y, sobre todo, de reafirmación colectiva.
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