
"Siembra, que algo heredas" es la historia de un huerto y un viaje por los recuerdos que comienza con la muerte del tío Agustín. Agustín, quien siempre vivió en el entorno rural de una pedanía de Alicante, dejó una huella imborrable en la vida de todos los que le rodeaban. Sobrinos, primos, amigos, familiares lejanos y vecinos lo recuerdan con gran cariño (o no tanto).
Desde la tumba, Agustín les propone el reto de cuidar un huerto de manera colectiva hasta que nazca el primer fruto. A pesar de ser personajes antagónicos, los protagonistas tendrán que trabajar codo con codo para recibir la "herencia esperada". Esta comedia entrañable describe cómo aquellos personajes cosmopolitas y urbanos tienen mucho que aprender de la historia y de las raíces. Además, la obra plantea la importancia del viaje y de la vivencia compartida, por encima del fin. El camino es la recompensa.
El huerto es un reflejo de la vida misma: cada semilla plantada representa un sueño, cada brote que emerge simboliza la esperanza, y cada fruto cosechado es el resultado del esfuerzo y la dedicación. Así como en la vida, el huerto traerá desafíos, logros y aprendizaje.

"Siembra, que algo heredas" es la historia de un huerto y un viaje por los recuerdos que comienza con la muerte del tío Agustín. Agustín, quien siempre vivió en el entorno rural de una pedanía de Alicante, dejó una huella imborrable en la vida de todos los que le rodeaban. Sobrinos, primos, amigos, familiares lejanos y vecinos lo recuerdan con gran cariño (o no tanto).
Desde la tumba, Agustín les propone el reto de cuidar un huerto de manera colectiva hasta que nazca el primer fruto. A pesar de ser personajes antagónicos, los protagonistas tendrán que trabajar codo con codo para recibir la "herencia esperada". Esta comedia entrañable describe cómo aquellos personajes cosmopolitas y urbanos tienen mucho que aprender de la historia y de las raíces. Además, la obra plantea la importancia del viaje y de la vivencia compartida, por encima del fin. El camino es la recompensa.
El huerto es un reflejo de la vida misma: cada semilla plantada representa un sueño, cada brote que emerge simboliza la esperanza, y cada fruto cosechado es el resultado del esfuerzo y la dedicación. Así como en la vida, el huerto traerá desafíos, logros y aprendizaje.
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